lunes, diciembre 26, 2005

la delgada línea roja (comentario sobre ética y medios)


Dice la guía sobre ética y medios que la función de servicio social que ostentan los medios de comunicación no se contradice con el hecho de que participen en una economía de mercado, aunque sí que es incompatible con que la información sea considerada una mercancía.
La responsabilidad comunicativa que cada medio adquiere respecto a la sociedad debe entonces primar sobre el legítimo beneficio que se desee extraer de la actividad económica.
Pero, seamos sinceros, ¿Es posible compaginar ambas funciones sin que una influencie en mayor o menor grado a la otra? La respuesta de este servidor es que no, porque el peso de la economía de mercado desvirtúa la función social de los medios de comunicación. Las razones son varias:

- Una sociedad basada en la competencia acaba por lógica creando productos informativos más atentos a los deseos prácticos de la audiencia y los beneficios económicos que ello conlleva (más audiencia, más publicidad).
- Esa misma competencia entre medios del mismo sector origina una mimetación de contenidos que repercute de forma trágica en la parcialización de la información (menos informaciones, más desinformación).
- Del mismo modo, también implica una falta preocupante de alternativas comunicativas que difieran del pensamiento generalizado (menos diversidad, más ignorancia e intolerancia)
- Las soluciones planteadas por los propios medios de comunicación para subsanar estos déficits (obudsman, defensor del lector, defensor del telespectador) acaban degenerando progresivamente a su conversión en meros excusadores de las actitudes de los medios.
- Además la necesidad de una información instantánea, directa, y sin complicaciones reflexivas, semejante a la línea de los demás productos competidores, motiva que estas no puedan ser digeridas por la audiencia en todo su plenitud.
- También influye el hecho que la publicidad se ha dado cuenta de lo beneficioso que resulta para sus intereses publicitarse en los informativos y/o programas con una presunta vocación educativa, ya sea como patrocinador o como una noticia más metida con calzador (publicity), conllevado que cada vez se distinga menos lo que es información de lo que no lo es.
- Además esta tendencia publicitaria, ha condenado a la información a usar progresivamente los mismos ítems para captar la atención de la audiencia, que ha descuidado el tratamiento informativo de las informaciones, en pos de una mayor vistosidad.
- La información veraz sobre algunos de los elementos implicados en los medios de comunicación (Publicidad, socios empresariales, partidos políticos…) deja de existir: ¿Alguien ha visto alguna noticia negativa sobre el Corte Inglés?
- Por último, para mostrar hasta que punto la función social tiene un papel secundario en los medios de comunicación, sólo hay que dar un repaso a las decisiones empresariales tomadas por las corporaciones comunicativas: siempre en clave económica y nunca en clave social.

De este modo, podemos llegar a la conclusión que aunque los medios de comunicación se deben a la sociedad, este no es su único cliente, tampoco el más importante, y aún menos el que le reporta más beneficios: la publicidad, las empresas involucradas económicamente y las Instituciones con poder decisorio en el ámbito comunicativo, hoy por hoy, tienen una influencia mayor en los medios a la hora de producir contenidos.
Con lo que, en definitiva, nos plantea una seria duda: ¿De que sirve una guía sobre la ética y los medios si, aceptando la existencia de un sistema social neoliberal como el presente, los medios de comunicación no se ven en la obligación de atenderla?

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